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COVID-19

Las organizaciones comunitarias brindan un apoyo crucial a los trabajadores vulnerables afectados por la crisis

8 de Agosto de 2022

Gillian Dowie

Senior Program Officer, Employment and Growth
Headshot of Sandra Gagnon

Sandra Gagnon

Senior Program Officer, IDRC

Martha Melesse

Senior Program Officer, IDRC

Respuestas informadas. Recuperación para todos.

A pesar de los esfuerzos sin precedentes para apoyar a las poblaciones vulnerables durante los últimos dos años, los sistemas de protección social a nivel mundial demostraron el alcance limitado de las políticas gubernamentales, especialmente para quienes más asistencia necesitan.

El IDRC apoya la investigación sobre las respuestas a la pandemia en el Sur Global. Este trabajo destaca el importante papel que desempeñan las organizaciones comunitarias durante situaciones de crisis en apoyo de los pequeños agricultores, microempresarios, trabajadores a domicilio y otros grupos vulnerables empleados en la economía informal. Organizaciones comunitarias tales como cooperativas, redes de base comunitaria y grupos de defensa social, canalizan la información pública, los subsidios alimentarios y el apoyo económico. Sus esfuerzos de abogacía también amplifican las voces de la comunidad para mejorar las políticas públicas que afectan a los trabajadores informales y otros grupos vulnerables. El reconocimiento y el apoyo a su rol pueden beneficiar a todos.

Las cooperativas apoyan a los pequeños agricultores

Los cierres y otras restricciones pandémicas que limitaron la capacidad de las personas para ganarse la vida fueron particularmente devastadores para la mayoría de los trabajadores del mundo que están empleados en la economía informal. Estos microempresarios y trabajadores no registrados, que por lo general viven con ingresos reducidos y reservas de capital bajas, a menudo pasan desapercibidos para las políticas públicas y tuvieron poco apoyo gubernamental disponible para substitir durante la crisis.

La investigación en los países del África subsahariana documentó los efectos en los pequeños agricultores que resultaraon de la movilidad restringida y las cadenas de suministro interrumpidas. En África Occidental, una investigación dirigida por SOCODEVI encontró que algunas cooperativas de agricultores intervinieron para apoyar los medios de vida de sus miembros de varias maneras. En Costa de Marfil, por ejemplo, una cooperativa agrícola obtuvo las certificaciones necesarias para que los agricultores siguieran vendiendo sus productos. Proporcionó capacitación, crédito y acceso a equipos y facilitó la compra y venta a granel.

Poco más de la mitad de estos cooperativistas experimentaron una pérdida de ingresos durante la pandemia. Si bien esta pérdida fue significativa, la proporción de agricultores que perdieron ingresos en cooperativas menos proactivas fue mucho mayor.

Al apoyar a sus miembros, las cooperativas ayudaron a mantener en movimiento partes de los asediados sistemas alimentarios durante los momentos críticos de la pandemia. Sin este apoyo, la inseguridad alimentaria local habría sido peor y muchos pequeños agricultores vulnerables habrían enfrentado dificultades financieras aún mayores debido a la pandemia.

A los trabajadores a domicilio les va mejor con organizaciones que los representen

Los trabajadores a domicilio también son un segmento vulnerable y, a menudo, invisible de la mano de obra. Producen artesanías, alimentos, prendas de vestir, textiles y otros bienes tales como piezas para ensamblar o productos finales para grandes cadenas de suministro nacionales y mundiales. Durante la pandemia, su falta de visibilidad se tradujo en altos niveles de marginación y pérdida de ingresos.

En Nepal, los trabajadores a domicilio representan el 22% del empleo total. Para agosto de 2020, HomeNet South Asia informó que los ingresos semanales de las personas en la ciudad de Katmandú se redujeron al 53% de los ingresos previos a la pandemia y se redujeron aún más al 38% para el verano de 2021. Muchos de estos trabajadores independientes no tuvieron ningún ingreso durante algún tiempo y recibieron poca o ninguna compensación a través de los programas de ayuda del gobierno porque no eran empleados.

A través de su investigación realizada en siete países, HomeNet South Asia descubrió que las redes comunitarias en muchos lugares intervinieron para apoyar a sus miembros y trabajadores afiliados. Estas redes y organizaciones de miembros proporcionaron alimentos a quienes no tenían ingresos. Cuando los mercados de exportación cerraron, las redes alentaron a los miembros a pivotar para producir bienes para los mercados locales y crear oportunidades de capacitación para desarrollar nuevas habilidades para producir nuevos productos. También instaron a la vacunación entre sus miembros y ayudaron a conectar a los trabajadores con los programas disponibles de ayuda del gobierno.

Comunicar las necesidades a los formuladores de políticas

En algunos casos, las intervenciones de las redes comunitarias en nombre de sus miembros les ayudaron a convertirse en defensores más efectivos para su electorado. En un estudio realizado en 12 ciudades, Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO) encontró que las organizaciones que representan a las personas trabajadoras domésticas, trabajadoras a domicilio, vendedoras ambulantes y recicladoras ganaron reconocimiento como resultado de su experiencia en las desventajas que enfrentan estas personas trabajadoras. En sus esfuerzos por abordar las preocupaciones de sus miembros, mejoraron sus conexiones con funcionarios gubernamentales y legisladores y amplificaron las voces de los trabajadores en el empleo informal.

La Federación de Trabajadores Informales de Tailandia presentó al Ministerio de Trabajo los resultados del estudio realizado por WIEGO para Bangkok y una plataforma de elementos de acción. Como resultado de su abogacía, las personas trabajadoras en empleo informal obtuvieron una reducción de seis meses en las contribuciones a la seguridad social. El gobierno les dio acceso a centros de rehabilitación ocupacional que anteriormente estaban disponibles solo para trabajadores formales y abrió centros de control de COVID-19 para trabajadores en empleos formales e informales. Significativamente, estas decisiones reconocieron que las necesidades de los trabajadores informales estaban a la par con las de los trabajadores de la economía formal. Para los trabajadores vulnerables de Tailandia en el empleo informal, estos avances marcaron una diferencia significativa en sus vidas y disminuyeron su vulnerabilidad durante la crisis. WIEGO señaló muchos ejemplos de redes de base comunitaria que actúan como un puente clave entre los gobiernos y las personas empleadas informalmente durante la pandemia.

La gobernanza colaborativa conduce a mejores respuestas

La investigación dirigida por Asuntos del Sur, socio del IDRC, también demuestra el valor que las organizaciones de defensa social pueden aportar a la toma de decisiones del gobierno. En seis países de América Latina, el equipo de investigación documentó la frecuencia con que los poderes ejecutivos nacionales se reunieron con organizaciones sociales, gobiernos locales, científicos independientes y el sector privado para discutir políticas relacionadas con la pandemia.

“Los gobiernos nacionales que crearon sus políticas pandémicas en colaboración con otras organizaciones gubernamentales y no gubernamentales tendieron a ver menos muertes relacionadas con COVID. La colaboración, en ese sentido, salvó vidas”, escribió Matias Bianchi, director ejecutivo de Asuntos del Sur, y Jennifer Cyr, profesora adjunta en la Universidad Torcuato di Tella dijo en un  artículo del Washington Post.

Su Índice de Gobierno Colaborativo demuestra que solicitar aportes diversos y comentarios críticos produjo mejores respuestas a la crisis y promovió la cooperación en el uso de recursos limitados. Para prepararnos mejor para los inevitables impactos mundiales que se avecinan, debemos extraer lecciones de nuestra respuesta a la pandemia y los esfuerzos de recuperación en curso.

La investigación apoyada por el IDRC demuestra que una mayor colaboración entre los gobiernos y las organizaciones comunitarias es vital para desarrollar la resiliencia y brindar un apoyo sistemático a los trabajadores no registrados y otros grupos vulnerables más afectados por crisis tales como pandemias, desastres naturales y cambio climático.

Con su conocimiento localizado, naturaleza participativa e impacto demostrado, las organizaciones comunitarias también son actores esenciales y partes interesadas clave para la implementación de nuestra Estrategia 2030, cuyo objetivo es brindar investigación y soluciones para construir un mundo más inclusivo y sostenible.